El compromiso es algo que todos deberían tener en algún aspecto de su vida. Por ejemplo, me comprometo con la escuela, con los amigos, con mi familia. Ese es mi compromiso. Me comprometo a ser leal, y ser a great fuckin’ friend. Sin embargo, el compromiso no siempre es eso. Más bien es un compromiso por obligación que por algo que de verdad queramos, vaya, con un fin a largo plazo, o por algo a lo que sabes, vale la pena.
Eso me pasó a mí. Siento que el compromiso que di, ahora se está convirtiendo en algo más bien por obligación, o porque bien, temo al siguiente paso, que según mi análisis, es el carajo de todo.
Claro, no soy precisamente la persona más comprometida, ni por mucho. Pero si estoy comprometida a mis valores, los cuales me dicen qué decir y con quién, y si eso lastima a alguien, lo siento. Al decir esto, no lo hago porque quiero que alguien lo lea y diga que es una indirecta, porque no, simplemente estoy en mis cinco sentidos, dejando que el sexto plasme lo que siento. Ya que, al sentirme así, mi mejor manera de expresarme y desahogarme es así, escribiendo.
Es raro, me siento ajena. Siento que no encajo en lo que hacen y es más raro debido a la cercanía que existe. Posiblemente, diría que “no sé lo que pasa”, pero la verdad es que sí lo sé. Y eso no me molesta, pero tampoco me agrada, puesto que odiar no me gusta, y tampoco me gusta fingir.
Ahora, decir que es mejor estar cerca del enemigo me resulta estúpido, es decir, ¿para qué ser hipócrita? Después de todo, lo que tenía que decir, lo dije. No creo necesario seguir fingiendo, después de todo, dejé todo muy descubierto, punto. Si a alguien no le parece, lástima, sinceramente, no me interesa. Si se pierden de algo, será de mi persona, no sé cuanto valga para cada uno, pero a mí, en lo particular, me resulta adorable.
Esta situación me resulta algo familiar. Es como si estuviese en casa de mi mejor amiga, y estoy enojada con ella, ¿me explico? Simplemente ya no encajo. Sinceramente, estoy a solo un paso de decir: “Al carajo, ¿saben qué? Pueden irse todos a la mierda”. Lo siento, pero eso me está pasando.
Hartarse, empezar a joderme la existencia con algo así, simplemente no es lo mío. ¿Y de quién? Sinceramente, no creo que a nadie le guste estar rogando, y eso yo no lo hago. El que me quiera, que lo haga. El que no, que cambie de opinión. Como sea. La paciencia es algo que me caracteriza, pero aprovecharse de ello no es recomendable, y muchas personas tienen conocimiento de causa. Créanme, simplemente no es recomendable.
Ok, ya. No puedo decir más, antes de que empiece a rabiar. Y bueno, desahogarse siempre es bueno, lo hice ya. No diré de más.
Peace.
Eso me pasó a mí. Siento que el compromiso que di, ahora se está convirtiendo en algo más bien por obligación, o porque bien, temo al siguiente paso, que según mi análisis, es el carajo de todo.
Claro, no soy precisamente la persona más comprometida, ni por mucho. Pero si estoy comprometida a mis valores, los cuales me dicen qué decir y con quién, y si eso lastima a alguien, lo siento. Al decir esto, no lo hago porque quiero que alguien lo lea y diga que es una indirecta, porque no, simplemente estoy en mis cinco sentidos, dejando que el sexto plasme lo que siento. Ya que, al sentirme así, mi mejor manera de expresarme y desahogarme es así, escribiendo.
Es raro, me siento ajena. Siento que no encajo en lo que hacen y es más raro debido a la cercanía que existe. Posiblemente, diría que “no sé lo que pasa”, pero la verdad es que sí lo sé. Y eso no me molesta, pero tampoco me agrada, puesto que odiar no me gusta, y tampoco me gusta fingir.
Ahora, decir que es mejor estar cerca del enemigo me resulta estúpido, es decir, ¿para qué ser hipócrita? Después de todo, lo que tenía que decir, lo dije. No creo necesario seguir fingiendo, después de todo, dejé todo muy descubierto, punto. Si a alguien no le parece, lástima, sinceramente, no me interesa. Si se pierden de algo, será de mi persona, no sé cuanto valga para cada uno, pero a mí, en lo particular, me resulta adorable.
Esta situación me resulta algo familiar. Es como si estuviese en casa de mi mejor amiga, y estoy enojada con ella, ¿me explico? Simplemente ya no encajo. Sinceramente, estoy a solo un paso de decir: “Al carajo, ¿saben qué? Pueden irse todos a la mierda”. Lo siento, pero eso me está pasando.
Hartarse, empezar a joderme la existencia con algo así, simplemente no es lo mío. ¿Y de quién? Sinceramente, no creo que a nadie le guste estar rogando, y eso yo no lo hago. El que me quiera, que lo haga. El que no, que cambie de opinión. Como sea. La paciencia es algo que me caracteriza, pero aprovecharse de ello no es recomendable, y muchas personas tienen conocimiento de causa. Créanme, simplemente no es recomendable.
Ok, ya. No puedo decir más, antes de que empiece a rabiar. Y bueno, desahogarse siempre es bueno, lo hice ya. No diré de más.
Peace.












