Después de haber presentado un examen extraordinario de Cálculo, sí, lo pasé. No sé como festejarlo. No… Eso ya pasó, así que ya no festejé nada.
Las ironías de la vida… Hablando se entiende la gente, o bueno, al menos la gente cuerda, creo. Después de algún tiempo de plática con un profesor, me di cuenta que no me odia, y ni yo lo odio. Y bueno, quizá, solo quizá tenga razón. Las cosas así son para mi bien.
La conciencia es tan tonta:
-¿Podrías dejarme dormir?
-No quiero… La noche es buena para meditar, Sheyla.
-Siempre medito, quiero dormir.
-Aunque cierres los ojos no podrás dormir, ya sabes que no es la primera vez que pasa.
-Déjame en paz.
-De nada servirá que te cubras con las cobijas, no puedes dormir.
-Dormir, dormir, dormir…
-Deja de actuar así.
-Déjame en paz, quiero dormir… Necesito… ¡NO! DEBO dormir.
-No es cierto… Jamás duermes, sólo un determinado tiempo, y aún no es tu hora de dormir.
-Son las 4 de la mañana.
-Aún no…
-04:01... Tic tac tic tac
-No, no, no… Sabes que al final yo gano.
-En realidad no, más bien te dejo ganar.
-Más bien, yo te dejo perder.
-Fuck u.
-Duerme bien.
-Fuck u again.
-También te quiero.
Peace.







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