Delicious LinkedIn Facebook Twitter RSS Feed

Bad & good habits. New baby in home!

Es curioso, cuando vengo a escribir aquí, normalmente es para descargarme de las malas cosas. Pero hoy no tengo ganas de parecer una víctima, ni siquiera lo soy.

¿Qué escribiré? Ni idea, las cosas solas toman su forma, mejor que el agua (ajá).

Hace alrededor de -lo piensa- dos meses alejé mis malos vicios. ¿Qué malos vicios? Pues todos los vicios, porque ningún vicio es bueno, right? Okay, el punto es que dejando de hacer tantas cosas, empecé a adaptar aquellas que abandoné por el simple hecho de ser una perezosa. Más bien el vicio me hacía perezosa. ¿Pero qué importa? Últimamente me he sentido mejor y he vuelto a disfrutar de las largas caminatas que no hacía en más de 3 años. ¿Pueden creerlo? Más de tres años de completa pereza. God, please help me!

Pasando a otras noticias… ¡Tengo un gato! Después de casi 6 años sin tener una mascota respetable, vino a mi vida un mini peludo (de bolsillo para conveniencia de los dos) y se llama Skylar. Su tamaño simplemente no le hace justicia a sus maullidos, que parecen gritos desgarradores cuando está afuera. Me sorprende que siga con el timbre intachable, ya que maúlla fuerte, ¡de verdad!

Incluso mamá lo quiere (y lo finge muy bien, pero yo Voldemort -?- lo sé todo, siempre sé) lo abraza a escondidas y sonríe cuando lo ve, aunque enseguida cambia el semblante a indiferente. Pero lo quiere, porque también a ama a los gatos, no me engaña, ¡jah!

Mi hermano ha encontrado un pretexto para levantarse temprano, y a cada rato viene a mi habitación para preguntarme si “tengo frío”, aunque su mirada enseguida se dirige hacia Skylar.

Y nada más quería presumir al ser que roba mi corazón (no, no es broma, aunque puedo exagerar un poco)… Skylar, una cosa peluda de dos meses que come como un perro de 3 años y maúlla como si fuera 10 veces más grande.

Welcome home, baby *-*

Image and video hosting by TinyPic

Ah, hija...

Hace unas madrugadas, decidí irme por el lado fácil. No dormiría, total… Entraba temprano a la escuela y si dormía el resto de las 3 horas, no despertaría.

Lo hice, me mantuve despierta y no me pareció extraño, mucho menos ajeno, lo hago cuando encuentro buenos motivos. Sin embargo, había algo diferente en esto, mamá también se despierta a esa hora, por lo que hubo un tipo de encuentro ante mi planeada desvelada.

No me regañó, solo me preguntó que si ya había visto la hora y que era el colmo. Mi mente trabajó tan rápido que le dije enseguida que no tenía sueño, así que encendí la computadora porque ya casi llegaba la hora de levantarme. No dijo nada de nuevo, se fue y tuve que apagar la computadora mientras meditaba lo poco que me quedaba para levantarme y que no podía dormir.

Todo pasó tranquilo el resto del día. En realidad, a veces siento que solo duermo porque es necesario, no porque en realidad me guste. Empiezo a considerarlo más bien como algo que necesito, no algo de lo que disfrute, cosa que hacía antes. ¿Fui yo?

En la tarde cuando llegó mamá no me comentó nada de la mañana, pensé que así se la pasaría, pero cuando coincidimos en la cocina en la noche sus dudas salieron a flote.

-¿Qué hacías tan temprano en la computadora hoy?

Cabe aclarar que mamá no es muy afecta de la computadora, solo a lo que va. Considera estúpido platicar con personas que ve todos los días, y usualmente siempre está como “no conectada”.

-Platicaba con unos amigos, los que no son de aquí- perfecta justificación.

-Ah, ya- error, mi error.

-Sí… ¿por qué?- Como fuera, había hecho la estupidez más grande de la noche, ahora mamá tenía razones para “aconsejarme”.

-Ay, Sheyla… - se fue con su vaso de agua sonriendo y negando con la cabeza como si no lo comprendiera. Aunque de verdad lo hacía, esa conversación ya había tenido lugar, y lo recordé en ese momento.

Cuando decido irme, algo me hace regresar, cuando decido quedarme, me hacen querer huir. ¿Y ahora qué? ¿Para qué me quedo ahí? Mamá me dijo que no toda la vida sería así, que en 10 años no tendría el tiempo para platicar con amigos por MSN, ni siquiera tendría tiempo de abrir una computadora (dependiendo de lo que hiciera). Y eso me asustó.

Me asusté, estoy asustada.

¿Cuándo terminaré esta faceta? ¿De verdad tengo que hacerlo? Mamá me dijo que no todo el tiempo podré estar contenta así, que llega el momento en donde hablarse así no es suficiente, ¿y lo es? Empiezo a creer que no.