Es curioso, cuando vengo a escribir aquí, normalmente es para descargarme de las malas cosas. Pero hoy no tengo ganas de parecer una víctima, ni siquiera lo soy.
¿Qué escribiré? Ni idea, las cosas solas toman su forma, mejor que el agua (ajá).
Hace alrededor de -lo piensa- dos meses alejé mis malos vicios. ¿Qué malos vicios? Pues todos los vicios, porque ningún vicio es bueno, right? Okay, el punto es que dejando de hacer tantas cosas, empecé a adaptar aquellas que abandoné por el simple hecho de ser una perezosa. Más bien el vicio me hacía perezosa. ¿Pero qué importa? Últimamente me he sentido mejor y he vuelto a disfrutar de las largas caminatas que no hacía en más de 3 años. ¿Pueden creerlo? Más de tres años de completa pereza. God, please help me!
Pasando a otras noticias… ¡Tengo un gato! Después de casi 6 años sin tener una mascota respetable, vino a mi vida un mini peludo (de bolsillo para conveniencia de los dos) y se llama Skylar. Su tamaño simplemente no le hace justicia a sus maullidos, que parecen gritos desgarradores cuando está afuera. Me sorprende que siga con el timbre intachable, ya que maúlla fuerte, ¡de verdad!
Incluso mamá lo quiere (y lo finge muy bien, pero yo Voldemort -?- lo sé todo, siempre sé) lo abraza a escondidas y sonríe cuando lo ve, aunque enseguida cambia el semblante a indiferente. Pero lo quiere, porque también a ama a los gatos, no me engaña, ¡jah!
Mi hermano ha encontrado un pretexto para levantarse temprano, y a cada rato viene a mi habitación para preguntarme si “tengo frío”, aunque su mirada enseguida se dirige hacia Skylar.
Y nada más quería presumir al ser que roba mi corazón (no, no es broma, aunque puedo exagerar un poco)… Skylar, una cosa peluda de dos meses que come como un perro de 3 años y maúlla como si fuera 10 veces más grande.
Welcome home, baby *-*
¿Qué escribiré? Ni idea, las cosas solas toman su forma, mejor que el agua (ajá).
Hace alrededor de -lo piensa- dos meses alejé mis malos vicios. ¿Qué malos vicios? Pues todos los vicios, porque ningún vicio es bueno, right? Okay, el punto es que dejando de hacer tantas cosas, empecé a adaptar aquellas que abandoné por el simple hecho de ser una perezosa. Más bien el vicio me hacía perezosa. ¿Pero qué importa? Últimamente me he sentido mejor y he vuelto a disfrutar de las largas caminatas que no hacía en más de 3 años. ¿Pueden creerlo? Más de tres años de completa pereza. God, please help me!
Pasando a otras noticias… ¡Tengo un gato! Después de casi 6 años sin tener una mascota respetable, vino a mi vida un mini peludo (de bolsillo para conveniencia de los dos) y se llama Skylar. Su tamaño simplemente no le hace justicia a sus maullidos, que parecen gritos desgarradores cuando está afuera. Me sorprende que siga con el timbre intachable, ya que maúlla fuerte, ¡de verdad!
Incluso mamá lo quiere (y lo finge muy bien, pero yo Voldemort -?- lo sé todo, siempre sé) lo abraza a escondidas y sonríe cuando lo ve, aunque enseguida cambia el semblante a indiferente. Pero lo quiere, porque también a ama a los gatos, no me engaña, ¡jah!
Mi hermano ha encontrado un pretexto para levantarse temprano, y a cada rato viene a mi habitación para preguntarme si “tengo frío”, aunque su mirada enseguida se dirige hacia Skylar.
Y nada más quería presumir al ser que roba mi corazón (no, no es broma, aunque puedo exagerar un poco)… Skylar, una cosa peluda de dos meses que come como un perro de 3 años y maúlla como si fuera 10 veces más grande.
Welcome home, baby *-*







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