Arreglando un poco y quitando telarañas.
Vengo a escribir de vez en cuando, aunque parezca que nunca lo hago. Ganas no me faltan, siempre tengo algo que decir, es solo que el impulso a hacerlo es pobre.
Últimamente, la sensación de haber olvidado quien soy me asalta en todo momento. ¿Y qué hice para intentar recuperar mi antiguo yo? Hacer las cosas que hacía antes. Pero confieso que eso no es nada fácil, ya que no cuento con las mismas cosas, con la misma compañía y tampoco con la misma inmadurez.
¿Seré yo? ¿Será que cambio muy rápido? ¿Qué crezco o que mi narcisismo es solo cada vez más grande? En realidad, no lo sé. Simplemente cambio, sigo paso a paso, porque decir que sigo adelante, es una farsa. No lo hago.
Veo que casi es mi cumpleaños, y eso medio me alegra, medio me disgusta. Veo que muchos amigos se van, y eso medio me enoja, medio me entristece. Veo que la gente es manipulable, y eso medio me enerva, medio me decepciona. Muchas cosas me dejan a medias, como podrán notar.
Un año, pasará un año y veré el recuento. ¿Qué hice en un año? Muchas cosas. ¿Qué cosas? Pues no las recuerdo. ¿Eso significa que no valen la pena? Porque a mi parecer, cada cosa que hago es importante.
Volví a leer, volví a recordar lo que era. Volví a sentir ese enorme fanatismo por Lestat, volví a llamarlo mi ‘Lesdot’. De nuevo, vi películas (tenía mucho tiempo que no veía The Red Shoes), volví a leer las revistas de Vogue, criticando fotografías, filmes… Eso es mi vida, al menos lo era. Ya que por otro lado, al ver fotografías de antes, al escuchar canciones de hace tiempo, de nuevo recordé que no volvería a cambiar. Que las cosas seguirían así, y hasta eso, por un determinado tiempo, ya que de nuevo, seguiría cambiando.
Hace unos meses, cuando vi Toy Story 3 supe que todas esas cosas, de las que sospechaba, había algo cierto. El final de la película resumió todo aquello que pasaba en mi cabeza: las cosas no son para siempre, sin importar lo mucho que lo quieras, lo mucho que signifique para ti… tienes que crecer, que seguir. Dejarlo ir… es el primer paso para crecer.
Lo dejé ir.
¿Lo dejaste ir? Deberías.
Vengo a escribir de vez en cuando, aunque parezca que nunca lo hago. Ganas no me faltan, siempre tengo algo que decir, es solo que el impulso a hacerlo es pobre.
Últimamente, la sensación de haber olvidado quien soy me asalta en todo momento. ¿Y qué hice para intentar recuperar mi antiguo yo? Hacer las cosas que hacía antes. Pero confieso que eso no es nada fácil, ya que no cuento con las mismas cosas, con la misma compañía y tampoco con la misma inmadurez.
¿Seré yo? ¿Será que cambio muy rápido? ¿Qué crezco o que mi narcisismo es solo cada vez más grande? En realidad, no lo sé. Simplemente cambio, sigo paso a paso, porque decir que sigo adelante, es una farsa. No lo hago.
Veo que casi es mi cumpleaños, y eso medio me alegra, medio me disgusta. Veo que muchos amigos se van, y eso medio me enoja, medio me entristece. Veo que la gente es manipulable, y eso medio me enerva, medio me decepciona. Muchas cosas me dejan a medias, como podrán notar.
Un año, pasará un año y veré el recuento. ¿Qué hice en un año? Muchas cosas. ¿Qué cosas? Pues no las recuerdo. ¿Eso significa que no valen la pena? Porque a mi parecer, cada cosa que hago es importante.
Volví a leer, volví a recordar lo que era. Volví a sentir ese enorme fanatismo por Lestat, volví a llamarlo mi ‘Lesdot’. De nuevo, vi películas (tenía mucho tiempo que no veía The Red Shoes), volví a leer las revistas de Vogue, criticando fotografías, filmes… Eso es mi vida, al menos lo era. Ya que por otro lado, al ver fotografías de antes, al escuchar canciones de hace tiempo, de nuevo recordé que no volvería a cambiar. Que las cosas seguirían así, y hasta eso, por un determinado tiempo, ya que de nuevo, seguiría cambiando.
Hace unos meses, cuando vi Toy Story 3 supe que todas esas cosas, de las que sospechaba, había algo cierto. El final de la película resumió todo aquello que pasaba en mi cabeza: las cosas no son para siempre, sin importar lo mucho que lo quieras, lo mucho que signifique para ti… tienes que crecer, que seguir. Dejarlo ir… es el primer paso para crecer.
Lo dejé ir.
¿Lo dejaste ir? Deberías.






0 verdades:
Publicar un comentario